Terapia para parejas · Cartagena y online

Terapia de pareja en Cartagena

No todas las parejas que llegan a terapia quieren separarse. Muchas siguen queriéndose, pero han quedado atrapadas en una forma de relacionarse que ya no saben cómo cambiar.

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Por qué llega una pareja a consulta

Casi nunca por un motivo único, y casi nunca en el primer momento. Se suele venir después de meses o años intentándolo por cuenta propia:

  • Siempre acabáis discutiendo por lo mismo, aunque el tema cambie.
  • Cada vez hay más distancia: convivís bien, pero no os encontráis.
  • Se ha acumulado resentimiento por cosas que nunca terminaron de cerrarse.
  • Ha desaparecido la intimidad, y hablar de ello ya es incómodo.
  • Hay celos, control de lo cotidiano o desconfianza que desgasta.
  • Ha habido una infidelidad y no sabéis qué hacer con eso.
  • Estáis atravesando una crisis —una enfermedad, un duelo, un cambio de trabajo, la llegada de un hijo— y os ha pillado desalineados.
  • No coincidís en cosas de fondo: hijos, familia de origen, dinero, hacia dónde vais.
  • Uno de los dos duda de si seguir, y el otro lo intuye.
  • Discutís y luego no sabéis reparar: pasan los días y todo queda enquistado.

No va de aprender a comunicarse

Es lo primero que se dice cuando una pareja va mal —«os falta comunicación»— y casi siempre es falso. La mayoría de las parejas que llegan a consulta se comunican perfectamente: se entienden a la primera, saben exactamente qué le duele al otro y dónde tocar. El problema no es que no sepan hablar.

Por debajo de la discusión suele haber un patrón que se repite con precisión de reloj. Uno se acerca reclamando y el otro se cierra; cuanto más se cierra uno, más reclama el otro; cuanto más reclama, más se cierra. Ninguno de los dos lo elige. Los dos están respondiendo a lo que hace el otro, y el ciclo se alimenta solo.

Y debajo de ese patrón hay dos cosas que rara vez se dicen en voz alta: qué teme cada uno y qué está protegiendo con esa manera de comportarse. Quien se cierra no suele ser indiferente: suele estar desbordado. Quien insiste no suele querer atacar: suele tener miedo de dejar de importar.

El trabajo va de ahí. Del ciclo, no del tema. Porque el tema cambia cada semana y el ciclo es siempre el mismo.

Qué se puede conseguir

Y qué no prometo

Ver el patrón

Salir de «quién tiene razón» y entender la secuencia que os atrapa a los dos. Es lo que más alivia al principio, porque deja de haber un culpable.

Nombrar lo que hay debajo

Qué necesita cada uno y qué teme. Muchas discusiones se sostienen sobre peticiones que nunca llegaron a formularse.

Discutir sin destrozar

El conflicto no se elimina: se aprende a tenerlo sin que cada vez cueste una semana de frialdad.

Reparar

Lo que más distingue a las parejas que aguantan no es discutir menos, es saber volver después. Eso se entrena.

Recuperar la conexión

Cuando sigue habiendo material para ello. No siempre lo hay, y forzarlo no ayuda a nadie.

Decidir con claridad

Si la continuidad está en duda, poder tomar esa decisión desde un sitio más tranquilo y no en mitad de una discusión.

La terapia de pareja no busca conservar la relación a cualquier precio. A veces el resultado del proceso es una separación mejor llevada, más ordenada y menos dañina — sobre todo cuando hay hijos. Que eso también sea un resultado válido es lo que permite trabajar sin presión.

¿La terapia de pareja es adecuada en todos los casos?

No. Y esto es importante decirlo antes de que pidáis cita

Cuando en una relación hay miedo, la terapia conjunta puede no ser el sitio adecuado, y en algunos casos puede ser directamente contraproducente. Hablo de situaciones con:

  • Violencia física o amenazas, presentes o recientes.
  • Coerción: consecuencias si no se hace lo que el otro espera.
  • Vigilancia del móvil, de la ubicación, de las cuentas o de las amistades.
  • Aislamiento progresivo de la familia y de los amigos.
  • Represalias después de hablar, de discutir o de poner un límite.
  • Control significativo del dinero, del tiempo o de las decisiones.

La razón es concreta y conviene entenderla: en una sesión conjunta se habla, y lo que se dice en sesión puede pagarse después. Si una de las dos personas tiene motivos para medir lo que cuenta delante de la otra, la terapia deja de ser un espacio seguro y pasa a ser una herramienta más.

En esos casos valoro primero la seguridad y la dinámica, y el trabajo suele ser individual, al menos al principio. Si esto te resuena, puedes leer qué es el control coercitivo.

Discutir mucho no es control coercitivo.
El conflicto es simétrico: los dos empujan, los dos se enfadan, los dos pueden tener razón a ratos. El control no es simétrico — hay alguien que va perdiendo terreno, criterio y libertad de movimiento. Confundir una cosa con la otra hace daño en las dos direcciones, y por eso no lo hago desde una página web: se valora en consulta.

Cómo trabajo

Vengo de la clínica del trauma y el apego, y eso se nota en el enfoque: me interesa menos el reparto de culpas de la última discusión que entender cómo aprendió cada uno a vincularse y qué se activa hoy cuando el otro se acerca o se aleja.

Formato

  • Primera sesión conjunta, para ver el motivo de consulta y el patrón desde los dos lados.
  • Según el caso, una sesión individual con cada uno. Sirve para entender la historia de cada persona y, cuando hace falta, para valorar con calma si el trabajo conjunto es lo indicado.
  • Vuelta al formato conjunto, con una idea clara de qué estamos trabajando.
  • Sesiones de 60 minutos, presenciales en Cartagena o por videollamada.

Qué no soy en este proceso

Conviene separarlo bien, porque se confunde a menudo:

  • No soy mediador en este marco. La psicoterapia y la mediación familiar son procesos distintos, con objetivos distintos.
  • No hago evaluación pericial, y no emito informes para procedimientos judiciales derivados de un proceso de terapia. Un terapeuta que después informa para un juzgado deja de poder ser terapeuta de nadie.
  • No trabajo con un método de marca registrada. Mi formación en pareja viene del Máster en Orientación, Asesoramiento y Mediación Familiar de la Universidad de Murcia, que incluye módulo específico de intervención con parejas desde principios sistémicos.

80 € · 60 minutos

La primera es una consulta de valoración conjunta. Si tras ella creo que el trabajo conjunto no es lo indicado, te lo digo y te propongo la alternativa.

Presencial en Cartagena (C/ Carmen 59, 3.º B) o por videollamada.

Venir a terapia de pareja no significa que la relación esté sentenciada. Suele significar lo contrario: que todavía hay dos personas dispuestas a intentar algo distinto.

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Pedro Antonio García Hernández · Psicólogo General Sanitario · Colegiado MU04709 · Colegio Oficial de Psicología de la Región de Murcia

Si en tu relación hay violencia o miedo, el 016 atiende a víctimas de violencia de género de forma gratuita y confidencial, y no deja rastro en la factura del teléfono. En caso de peligro inmediato, 112.